Estéticamente, salvo la portada con un elemento de cantería barroco que enmarca el blasón familiar en mármol blanco (muy usado para este menester en La Laguna y La Orotava) el resto se configura como un edificio a la manera tradicional canaria con huecos en madera de Tea (Pinus Canariensis) de formulación conocida con acristalamiento exterior de guillotina y bancos en el abocinado de los huecos de ventana con definición de molduras y cojinetes diferentes en ambas plantas; los ventanales de planta baja incluyen rejas de forja reticular con elementos interpenetrados.
La organización es decididamente simétrica con la portada bajo el hueco central de planta alta, que los contiene en número impar.
Esta voluntad de simetría en la composición de fachada es uno de los rasgos más característicos de nuestra edificación urbana del siglo XVIII, de la que son buena demostración las dos observaciones siguientes: